☆ Ayúdalo dándole lo necesario y no lo consientas con la comida, tú eres quien debe estar al pendiente de esto.

☆ ¡Tu bebé empieza a comer alimentos sólidos! Pártele la comida en trozos pequeños para evitar que se ahogue y asegúrate que esté sentado y bien supervisado. 

☆ Dale una dieta rica en proteína, hierro, zinc, selenio, yodo, ácido fólico, vitamina A, colina, etc. Estudios han demostrado que los niños con dietas balanceadas tienen mayor coeficiente intelectual que los que llevan dietas con alto contenido de grasas y azúcar.

☆ Después del primer año puedes empezar a darle leche entera. 16 onzas al día le aportarán el calcio que necesita para que sus huesos crezcan fuertes y sanos.

☆ El DHA es un nutriente clave en el desarrollo del sistema nervioso de tu pequeño. Ayuda a construir las membranas que protegen las neuronas y a mejorar la transmisión de señales. Se encuentra en pescado de agua fría como el salmón, el atún rojo, el bacalao negro, las sardinas y el arenque.

☆ Las deficiencias de hierro durante los primeros años de vida se han relacionado con alteraciones del desarrollo conductual y neural. Cuida que consuma las cantidades suficientes, las cuales se encuentran en carnes rojas y cereales enriquecidos.

☆ Proporciónale una nutrición adecuada en la que incluyas proteína, hierro, zinc, y ácido fólico para que tu pequeño aproveche los nutrientes y tenga un óptimo desarrollo.

☆ Fruta picada con yogurt, licuado de frutas, zanahorita con aderezo, queso cottage y panqué integral son algunas ideas de refrigerios sanos y nutritivos.