Durante el primer año de vida, el centro es el bebé y no la mamá. Ahora bien, esto no significa que la atención tenga que ser constante y exclusiva. Hablamos de una actitud de disponibilidad.

“Vincularse de verdad con el bebé es algo que puedes hacerlo en el momento que estás con él”. Es decir, animarse a olvidar el cansancio, las preocupaciones o el trabajo para estar 100% presentes y disponibles. Ahí es donde se juega el verdadero amor, en la energía que se guarda para disfrutar al bebé”.

Al contrario de la idea falsa que circula acerca de que es mejor que la mamá pase todo el día con su bebé, la experiencia indica lo contrario: “aquellas madres que pasan las 24 horas junto a sus hijos suelen sentirse más nerviosas por lo que terminan estando menos disponibles para ellos”.

Ir a trabajar, realizar alguna actividad fuera de casa o dar espacio a los propios intereses influye positivamente en el desarrollo del bebé. “Es bueno que la mamá pueda entrar y salir de escena con naturalidad, que no sienta que cada segundo se juega el destino de su hijo”.

El secreto, entonces, de un buen desarrollo mental se encuentra en una nutrición adecuada y en una estimulación continua, que deben llegar al pequeño a través del vínculo sano y fuerte con una mamá confiada, disponible, serena y feliz.