El objetivo de los cursos sicoprofiláticos es ayudarte a tomar decisiones informadas y no presentarte información como si ésta fuera la única manera de hacer las cosas “correctamente” durante el nacimiento de tu bebé, independientemente de que se trate de un parto natural o una cesárea.

Un curso sicoprofiláctico balanceado, deberá por ejemplo, enseñarte sobre tratamientos analgésicos sin fármacos (nacimiento natural), así como los riesgos y beneficios del uso de analgésicos (como la epidural). Además de presentarte opciones para el nacimiento y guiarte en cómo deberás comunicar tus necesidades al equipo médico durante el parto.

Si no te gusta la primera clase, busca otro curso. No eches a perder tu experiencia si una de las clases del curso no te gusta o te incomoda. Recuerda que hay diferentes métodos y filosofías para el parto, pasando por la de Lamaze and Bradley hasta el parto activo y todas las posibles combinaciones de estos. Pregunta a tus amigas sobre las clases que ellas toman o tomaron en su momento para conocer otras opiniones. Acércate también a tu médico, partera o doula.

Abre tu mente. Haz preguntas difíciles. Una buena maestra dará buena acogida a tu curiosidad y a un intercambio libre de ideas. Pregunta “todo” lo que necesites. No seas tímida al pedir las referencias de la información que te presentan. Persiste hasta obtener la información suficiente que te permita aclarar todas tus dudas.

Escucha y aprende. El parto no es un examen final. No es necesario que memorices ninguna información. Usa la información y consejos que te darán el curso profiláctico desde un punto de vista práctico. La información que tengas será una guía. No pierdas de vista que no hay recetas mágicas para el parto perfecto.

Si tu curso sicoprofiláctico dura varias semanas trata de asistir a todas las clases, de esta forma no te perderás de nada.

Descarta lo que te haga sentir incómoda. Si bien tener una mente abierta es útil cuando se trata del nacimiento de tu bebé porque esto te empodera, es importante que descartes historias o imágenes que te hagan sentir incómoda y que a la larga te puedan estresar durante el parto. Evita o termina cualquier conversación sobre el tema que no te deje un sentimiento positivo.

Acércate tanto a las personas como a la información.  Mientras aprendes sobre el parto también es momento para que refuerces los lazos con tu pareja y tu familia. Aprovecha la oportunidad que tienes de conocer a otras mamás que están a punto de vivir la misma experiencia. Hablar con ellas sobre el parto puede ayudarte a reducir el estrés.