La asfixia es la suspensión de la respiración y las funciones vitales por falta de oxígeno. Se produce cuando deja de fluir oxígeno a los pulmones o branquias, por una obstrucción en la garganta o tráquea, habitualmente por fallos al momento de ingerir alimentos sólidos.

Recuerda que tu pequeño se encuentra en una edad en la que trata de conocer el mundo mediante sus sentidos, específicamente con la vista, el tacto y el gusto, lo que resulta en una mala combinación a la hora de jugar o explorar su entorno ya que podría alcanzar algún juguete, alimento u objeto que podría obstruir sus vías respiratorias. Por lo que deberás prestar gran atención en todo aquello que rodee a tu bebé como objetos pequeños, de colores llamativos y de piezas frágiles (un botón, una moneda, un reloj o un globo).

Consejos para prevenir la asfixia en tu bebé:

  • Fíjate en la capacidad para masticar y de ingerir de tu pequeño.

  • Supervisa a tu pequeño mientras come.

  • Tu bebé deberá estar sentado correctamente durante la comida, no acostado ni reclinado.

  • No realices actividades que puedan distraerlo mientras come, como reír, hablar o jugar.

  • Evita los alimentos peligrosos que tengan forma cilíndrica o sean muy pegajosos.

  • En relación al anterior punto, un ejemplo serían las uvas, córtalas en 4 pedazos antes de dárselas.

  • Evita los alimentos duros como dulces, chicles, palomitas de maíz o nueces.

  • Cuece las zanahorias y el maíz o hazlas puré.

  • Corta las salchichas y las zanahorias a lo largo y en trozos angostos.

Los síntomas que podría presentar tu bebé en caso de asfixia son:

  • Cambio de color en su piel, a un color azulado.

  • Mostrar dificultad para respirar.

  • Producir  sonidos suaves o chillones al inhalar.

  • Imposibilidad para llorar o hacer ruido.

No olvides estar preparada por si se llegara a presentar alguna situación de esta índole y cualquier otra donde se pueda estar en riesgo la salud de tu bebé, por lo que debes de mantener cerca los números telefónicos de emergencias, así como el de tu pediatra.

No te arriesgues pensando que puedes solucionar el problema si no conoces sobre primeros auxilios; pide ayuda o acude donde te puedan brindar la atención necesaria para tu bebé. Recuerda que el problema no se solucionara solo, por lo que tendrás que reaccionar de una manera rápida y oportuna.

Consulta a tu médico.