Sleep coaches o entrenadores de sueño
Todos los bebés tienen la habilidad de dormir bien, aunque muchas veces el proceso para lograrlo puede ser...
La emoción que trae un nuevo bebé suele ir acompañada de ansiedad, ya que cada día surgen nuevos retos. Tomemos como ejemplo las enfermedades de la infancia. Cuando te enfrentas por primera vez a un bebé enfermo o con fiebre, es comprensible exagerar o sentirte paralizada al no saber qué hacer.
Tras el nacimiento, el sistema inmunológico del bebé entra en contacto con muchos microorganismos del entorno, lo que favorece que sus defensas se fortalezcan y vayan madurando de manera gradual.1
El sistema inmune se divide en dos partes: la inmunidad innata, que es la protección con la que el bebé nace desde el embarazo, y la adaptativa, que se va desarrollando con el tiempo y ayuda a su cuerpo a aprender a defenderse mejor de amenazas específicas.1
Todos los bebés lloran, pero ¿qué pasa si tu pequeño se queja más de lo normal o no se alimenta tanto cómo debería? Si no estás segura de lo que es normal o no, no eres la única. Habrá momentos en los que querrás saber cómo distinguir si tu hijo está enfermo, por eso te dejamos algunos de los signos más comunes de enfermedad en los bebés.
La fiebre es una respuesta natural del cuerpo para defenderse y funciona como una señal de alerta. En bebés y niños pequeños, se considera fiebre cuando la temperatura es mayor a 38 °C. En menores de 2 años, la medición más confiable es la rectal; en recién nacidos se recomienda la axilar.2
Cuando hay fiebre, es muy importante mantener una buena hidratación, ya que el cuerpo pierde más líquidos, sobre todo si hay vómitos o diarrea, por lo que cualquier cambio debe revisarse con el pediatra.2
Durante los primeros tres meses, los bebés necesitan dormir entre 14 y 17 horas al día para crecer y desarrollarse adecuadamente. Poco a poco, su cuerpecito va aprendiendo a diferenciar el día y la noche, hasta dormir más tiempo por la noche. Cuando mueven los ojitos mientras duermen, están soñando, y en esa fase es más fácil que se despierten.3
Algunos bebés pueden tener dificultades para dormir, especialmente si no hay rutinas claras de sueño.4 Antes de pensar en insomnio, es importante descartar molestias como cólicos , estreñimiento , infecciones de oído, tos o resfriado.
Si notas que tu pequeño tiene sueño, está desganado, no tiene energía y le acompañan otros síntomas, acude a tu médico para que evalúe la situación inmediatamente y examine a tu bebé.
Los bebés respiran más rápido que los adultos. En los recién nacidos, es normal que respiren de forma irregular, sobre todo mientras duermen: pueden respirar rápido, hacer una breve pausa y volver a respirar. A esto se le llama respiración periódica y suele ser normal.
Sin embargo, algunos cambios pueden ser señal de alerta y requieren atención médica inmediata, como6:
Por supuesto, si tu bebé tiene esta última y/o dificultades para respirar y notas que los síntomas empeoran, es una emergencia y siempre debes acudir a tu médico.
La tos es muy común en la infancia y es uno de los motivos de consulta más frecuentes con el pediatra. En la mayoría de los casos está relacionada con infecciones respiratorias leves y no suele ser grave. Sin embargo, cuando la tos dura más es importante que sea evaluada para descartar otras causas como asma o infecciones persistentes.
Existen diferentes tipos de tos y sus características pueden dar pistas sobre su origen: puede ser seca o con flemas, durar pocos días o volverse persistente, y en algunos casos tener un sonido particular.
Ante cualquier tos que no mejore, cambie o genere preocupación, lo mejor es consultar con el pediatra.
La diarrea se presenta cuando hay evacuaciones líquidas o muy sueltas tres o más veces al día. En bebés amamantados, las heces blanditas o pastosas pueden ser normales y no siempre indican diarrea.
Existen distintos tipos de diarrea: la más común es la aguda, que dura menos de 14 días; cuando se prolonga más tiempo se considera persistente o crónica, y si hay sangre en las evacuaciones, es una señal de alerta.
La principal preocupación con la diarrea es la deshidratación, ya que el cuerpo pierde agua y minerales importantes. Algunos signos son: mucha sed, boca y labios secos, ojos hundidos, pocas lágrimas, menos orina y, en bebés pequeños, la fontanela hundida.
En casos leves de diarrea, se recomienda continuar con la alimentación, ofrecer muchos líquidos y seguir las indicaciones del pediatra.
¡Si el bebé muestra signos de deshidratación, es muy importante acudir de inmediato al médico!
¿Debo acudir al médico a la primera señal de enfermedad de mi bebé?
A medida que pasen las semanas y los meses, conocerás mejor a tu bebé y entenderás lo que es “normal” para él. Sin embargo, habrá momentos en los que no siempre será fácil detectar si está enfermo y si debes acudir al médico.
Presta atención a cualquier cambio en el comportamiento de tu bebé, ya que a menudo es una señal de que podría estar enfermo.
En caso de duda, siempre acude a tu médico. ¡Nunca pienses que las preguntas que tienes sobre el bienestar de tu bebé son demasiado ridículas! Recuerda, todos los bebés son diferentes y las formas en que las enfermedades se presentan en tu hijo también varían.
RKT-M-79176
Si este artículo te ha resultado útil y quieres recibir directamente en tu bandeja de entrada más consejos y sugerencias sobre cómo cuidar a tu bebé, suscríbete ahora .